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AGUA: FACTOR VITAL EN LA RECUPERACION MUNDIAL
La reciente crisis financiera expuso la debilidad de las principales economías y evidenció que es necesario repensar la forma en que se examina la prosperidad de un país. Esa necesidad ya existía antes de la crisis, pero se volvió urgente después de ella, ya que los indicadores económicos existentes no fueron capaces de señalar que había algo incorrecto en el mar de liquidez financiera mundial de los últimos años. Con eso, la palabra sostenibilidad pasa a tener dimensión aún mayor y el agua empieza a ocupar su merecido lugar de destaque en el universo económico. “La riqueza de un país abarca varios elementos: el capital financiero, el capital humano y el natural, donde el agua es esencial”, explica el economista francés de origen tunecino Jean-Paul Fitoussi, en entrevista por teléfono desde París.
Fitoussi es presidente del Observatorio Francés de Coyunturas Económicas (OFCE) y coordinador de la comisión responsable por elaborar un estudio que muestra cómo se debe medir el desarrollo económico más allá del PIB. Esa comisión fue formada en febrero de 2008 a pedido del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, que estaba insatisfecho con los datos estadísticos disponibles sobre la economía y sociedad. Según la comisión, “es tiempo de retirar el énfasis de la medición de la producción económica y enfocarlo en el bienestar de la gente”. El grupo, llamado Comisión Stiglitz-Sen-Fitoussi, es liderado por Fitoussi junto con el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz (presidente de la comisión) y el economista indio Amartya Sen, creador del IDH (Índice de Desarrollo Humano), que actúa como consejero. Además de ellos, un equipo de 22 economistas se dedicó durante 18 meses a hacer el levantamiento de 296 páginas, titulado Informe de la Comisión para Medición del Desempeño Económico y Progreso Social. La comisión identificó los límites del PIB como indicador económico y apunta caminos más integrales que puedan unir la riqueza de la producción de una economía y el bienestar de la población. Esto significa que no es suficiente tener un Producto Interno Bruto (PIB) con fuerte crecimiento, como en el caso de China; también es necesario considerar cómo se consiguió llegar a ese PIB. En ese aspecto, muchos de los países que son admirados por su rápida expansión económica acaban decepcionando por el alto precio pagado por la población para que ese resultado fuera alcanzado. “China tiene esos números espectaculares de crecimiento en el gobierno presente, pero es un país dictatorial. No puede ser un modelo porque el crecimiento económico es conseguido a expensas de la destrucción del capital humano”, afirma Fitoussi. El informe aclara que es necesario adaptar el modo de medición de una economía considerando los cambios estructurales inherentes a un proceso de evolución de las economías, donde la calidad de vida pasa a abarcar aspectos cada vez más complejos del cotidiano. Esto no se trata de excluir el PIB de la medición del crecimiento económico, sino de expandir el alcance de los indicadores actuales. Por ejemplo, en lugar de medir sólo las emisiones de contaminantes, se debe evaluar también cuál es la población que está más expuesta a esas emisiones o saber cuántas personas mueren más rápido por causa de la exposición a la contaminación. También se debe medir cuántas personas tienen acceso al agua. “Si tenemos noción correcta del acceso (de la población) al agua y a otros recursos naturales que un país posee, tendremos un mejor sistema para medir el desarrollo y para entender si estamos acercándonosa una crisis o si estamos caminando hacia el desarrollo sostenible. Confiar sólo en los números de crecimiento es un error. Es como el piloto que sólo confía en el piloto automático”, dice. El agua es citada en varias partes del informe. Según el estudio, las condiciones del ambiente no son importante sólo para la sostenibilidad, sino también porque afectan de modo inmediato la vida de las personas. El acceso al agua, por ejemplo, también muestra el grado de evolución de un país. El informe cita que mejoras en infraestructura en la oferta de agua en algunos países son responsables por prácticamente eliminar enfermedades asociadas a agentes patogénicos como el cólera. “La preocupación ahora está en la exposición al plomo presente en el agua potable, resultado del transporte por tuberías de cobre, así como las soldaduras usadas”, informa el estudio, agregando que regulaciones en Europa y Norteamérica restringiendo los niveles de plomo en el agua potable causaron el reemplazo gradual de la tubería existente.
Fitoussi dijo que espera progresos en los próximos años en relación a la medición del progreso de la economía en el mundo. Él se mostró menos optimista, sin embargo, en relación a la capacidad del mundo de evitar crisis financieras como la actual, cosa que es justamente la propuesta del informe: encontrar caminos que ayuden el mundo a evitar nuevas crisis y que lleven a una forma de crecer que no considere sólo los números, sino también al ser humano. “Temo que no haya acción coordinada mundial suficiente para evitar o prevenir otras crisis”, dice. Para el economista, el mundo está en recuperación, pero resalta que ese proceso será lento. “Tomará mucho tiempo recuperar lo que perdimos”, declara. Él recuerda que a pesar de que la economía está en recuperación, el desempleo en el mundo continúa en alza, y la precariedad de los empleos aumentó, así como la pobreza global. En una acción conjunta, explica, los países ricos deberían destinar un porcentaje de sus paquetes de incentivo a los países con menor capacidad para recuperarse. Eso hasta ahora no ha sucedido, afirmó Fitoussi, y las causas de esta crisis continúan presentes. Según él, la propuesta consta en otro estudio reciente realizado por él y Stiglitz para la Organización de las Naciones Unidas. “Si continuamos con el juego de no cooperar, estaremos abriendo camino a la próxima crisis". Según Fitoussi, Brasil está en mejor posición y tiene condiciones de alcanzar un crecimiento del PIB de un 6 ó 7% en los próximos años. Pero señala que, para crecer con más fuerza, Brasil debe continuar caminando en dirección de la reducción de las desigualdades sociales. “Brasil tiene un largo camino por recorrer. Aún es un país con mucha pobreza. Pero va en la dirección correcta y no debería preocuparse tanto por la velocidad de crecimiento y sí por la calidad". Mientras que para Fitoussi China no es un ejemplo a seguir, Brasil, a su vez, podría ser incluido en los estudios de la comisión. “Brasil podría ser un ejemplo. Primero, porque es una democracia y, segundo, porque hay allí un crecimiento cualitativo, basado en la construcción de políticas sociales” Fuente: Luciana Xavier Revista Aquavitae. |